En algún lugar de España en la actualidad
- Debemos irnos – la conocida voz le sacó de su ensimismamiento – los autobuses estás a punto de salir, y Luisa ha llamado diciendo que los camiones están en camino.
- Sí, es la hora. A pesar de haberlo hecho tantas veces nunca me canso de ello.
- Habrá oposición, los de la urbanización nos van a dar guerra, y el alcalde intentará mandar a la policía.
- ¿Has llamado a la prensa?
-Claro, como siempre.
-Claro, – respondió él casi sin pensar en ello. Su mente estaba en la siguiente fase del plan.
- ¿Nos vamos?
- Sí…espera. – el hombre, que estaba en los cuarenta años largos, se inclinó sobre la mesa y pareció tomar algo de su superficie, con extrema delicadeza. Luis pudo ver que se trataba de un pequeño insecto, quizás una mariquita.
Acto seguido, la figura, que aparentaba más edad de la que realmente tenía, abrió una ventana y arrojó al coleóptero por ella.
Volviéndose, y ante la expresión de asombro de que vio en su ayudante, dijo:
- La vida es un todo. No existen gestos pequeños para protegerla, y todo paso cuenta.
A continuación se puso su chaqueta, que le había acompañado en docenas de campañas, y cojeando, salió por la puerta apagando la luz.
Tras él, quedaba una habitación vacía. En la oscuridad, sobre la mesa, se podían ver los planos geobotánicos de su destino. En ellos, marcados en rojo, los terrenos donde iban a llevar a cabo su operación.